Comité de Vida Espiritual - Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad    
Reflexión Mensual - Septiembre 2004
   

DESARROLLO HUMANO

Hno. Loughlan Sofield, S.T.
       

El XII Cenáculo General enfatizó la necesidad de enfocarnos en nuestra identidad como Siervos Misioneros. Entre los ‘elementos esenciales' identificados, esta el ‘desarrollo humano como un proyecto de toda la vida'. La frase en sí misma está abierta a diversas interpretaciones. Yo sugeriría que la esencia del desarrollo humano está en el crecer a plenitud dentro de la persona que Dios nos ha llamado a ser. El desarrollo humano es un viaje a lo largo de la vida, respondiendo a la pregunta ¿Qué me está pidiendo Dios que yo sea? Ello implica la integración de todo aspecto de nuestro ser,  espiritual, emocional, físico e intelectual, y concierne a nuestras relaciones con Dios, con los otros y con nosotros mismos. Sin embargo, la meta del desarrollo humano es ayudarnos a madurar como discípulos generadores, respondiendo a las apetencias, dolores y necesidades de los otros.        

Mientras batallaba con la tarea de comunicar este concepto y encontrar una manera de ponerle cara humana a un paradigma teórico, llegó la homilía de Stephen Quinn en el funeral de Cajetan McDyre. Describiendo a su querido amigo Caj, Steve elocuentemente capturó la esencia del ‘desarrollo humano'.        

Steve describió a Caj como un hombre que supo integrar tres retos separados pero íntimamente ligados entre sí: su amor a Dios, su desarrollo personal y su manera de estar centrado en los demás.  Caj desarrolló los dones y atributos que él creía eran los del mismo Cristo. Una persona madura, completamente desarrollada, es aquella que es "siempre mansa, dócil, suave", tal como Steve dijo de Caj. Él tuvo "simplicidad única de corazón y humildad de espíritu". Como en muchas personas maduras y generadoras, estas cualidades se desarrollan en "la cruz del sufrimiento"
Caj, como toda persona madura, tuvo profundos relaciones y amistades, y mantuvo una actitud positiva para todos. Caj "nunca expresó un pensamiento no caritativo", ni juzgó a los demás.
        La principal característica de una persona desarrollada es su generosidad de espíritu con los demás. Caj, como Steve nos lo recordó, "tuvo" un corazón compasivo sin mesura, un amor modesto pero siempre dispuesto a hacer el bien y considerables actos de bondad... (Caj) se dio a sí mismo graciosa, libre y abundantemente a través de su vida"           

Cada Siervo Misionero, Como Caj, está llamado a ser misionero, un hombre al servicio de los demás. Entre más madura y plenamente desarrollada es una persona, es mayor su capacidad para estar centrado en los demás.        

Un documento corto pero profundo, publicado por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, Llamados y dones para el Tercer Milenio, identifica los cuatro llamados de cada Cristiano y  arroja luz sobre como debería ser un Cristiano. Primero, todos estamos llamados a la santidad, descrita por los obispos como una espiritualidad activa, una espiritualidad equivalente a vivir las bienaventuranzas. Segundo, cada Cristiano esta llamado a ser comunidad,  a pensar en comunidad, lo cual es: no estar enfocados en nosotros mismos, sino como verdadera comunidad Cristiana, estar preocuparnos por los que están fuera de ella, tanto como por los propios miembros. Tercero, en palabras que reflejan en realidad la mente y el corazón del Padre Judge, cada persona bautizada está llamada al ministerio y a la misión. Cada uno está llamado a ser un misionero, un apóstol y un ministro. Es interesante, que como el Padre Judge, los obispos empiecen su descripción del ministerio enfocándose, no en lo que uno hace en la iglesia, sino en el llamado al ministerio en las circunstancias diarias de la vida, en el hogar, el trabajo y el vecindario. El cuarto llamado de todo Cristiano es el llamado a la madurez Cristiana, lo cual implica que no estaremos disponibles espiritual, comunal y apostólicamente, a no ser que nos enfoquemos en enfatizar nuestro crecimiento en la madurez, en el desarrollo humano. El término más utilizado por los obispos para describir la madurez, la persona desarrollada, es: diálogo. El desarrollo humano y la madurez solamente ocurren en medio del diálogo, una voluntad de comprometernos con todos, en especial con aquellos con quienes discrepamos. Los obispos, para describir la madurez Cristiana citan a la Madre Teresa, "No estamos llamados al éxito. Estamos llamados a la fe". No existe la persona enteramente desarrollada, todos estamos en proceso. No estamos llamados a ser perfectos, sino a tener fe.        

El desarrollo humano no llega fácil y sin esfuerzo. Cada uno tiene que hacer esfuerzos conscientes por comprometerse diariamente en el camino del desarrollo. En las diferentes etapas de la vida humana, el desarrollo puede significar diferentes cosas. Para los jóvenes significa tomar ventaja de cada oportunidad para crecer y ser el mejor Siervo Misionero que se pueda. Para los de mediana edad (y debemos decidir cuando es ella), se requieren decisiones acerca de cambios y compromisos talvez mucho tiempo postergados. Para aquellos en ‘sus años mayores' envuelve el asidero espiritual a cuestiones de la edad y el decaimiento, que nos obligan a nuevas maneras de ser.           

Naturalmente, el penúltimo modelo del desarrollo humano es Jesucristo. El Papa Juan Pablo II ha dicho de Jesús, que en las escrituras hay dos gestos que son característicos en Él, alivio y perdón. En últimas, esos son los dos criterios para evaluar el desarrollo humano como Cristianos maduros.  

 

  Preguntas


1. En concreto, ¿qué debo hacer para asegurar mi propio desarrollo humano?
2. ¿Qué cosas desearía yo que la gente dijese en la homilía de la Misa de mi funeral?
3. ¿Cómo puedo crear un clima que conduzca a ayudar a mis cofrades a crecer plenamente como las personas de Dios que están llamados a ser?
4. ¿Qué podemos hacer en los niveles de los cenáculos local y regional para apoyar el desarrollo humano?