Comité de la Vida Espiritual
Siervos Misioneros de la Santísima TrinidadReflexión Mensual, Noviembre 2004
“YO DECLARO, YO RECONOZCO EL VALOR...
DE UNA FAMILIA TRABAJANDO EN LA IGLESIA”
En Misión con la Familia del Cenáculo MisioneroPor John Seymour, S.T.
El Padre Judge no planeó de antemano la fundación de una familia misionera de hombres, mujeres, laicos y religiosos. Pero tan pronto vio como se desarrollaba, la reconoció como un regalo del Espíritu Santo y la adoptó como parte esencial de nuestro carisma. Durante una conferencia a los Siervos Misioneros en 1924, dijo:Ustedes están ansiosos por conocer que pienso yo de esto. Ustedes lo saben, pero para hacerlo más positivo y ayudar a la santa tradición, yo declaro que reconozco el valor de una familia espiritual, de una familia trabajando en la Iglesia, de una familia que con ardor toma estas palabras de labios de nuestro amado Señor: “Vayan pues a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19) MCM, p.121
Fue la familia lo que me atrajo a mí a los Siervos Misioneros cuando era estudiante universitario y miembro de ACM, en la ciudad de Nueva York, en 1962. Yo nunca había visto antes en la Iglesia nada como esto. Pensé: “Bueno, como sacerdote no voy a tener mis propia esposa e hijos, pero tendré una familia”. Mas tarde me di cuenta que la “familia” no se nos entrega en bandeja de plata, sino que es algo que necesita ser fomentado y recreado en cada generación.
Nuestro lugar en la Iglesia es único pues la rama laica, antes conocida como el Cenáculo Externo, dio nacimiento a las ramas religiosas, el Cenáculo Interno. Pero tanto la Externa como la Interna formamos un Cenáculo. Somos uno porque compartimos un fundador común, un carisma y una espiritualidad comunes. Las ramas religiosas compartimos una Regla de Vida común, y las ramas laicas tienen la misma Regla con adaptaciones propias para el estado laical. En adición a nuestro Consejo General, ahora tenemos el Consejo de la Familia del Cenáculo Misionero. ¿Dónde más se consigue esto en la Iglesia? Además existe un hermoso sentido de pertenecer los unos a los otros. Nosotros decimos “nuestras Hermanas”, “nuestros Sacerdotes y Hermanos”, y “nuestros Cenáculos misioneros”En el pasado y continuando en el presente, nos hemos ayudado los unos a los otros de muchas maneras diferentes. Tenemos una larga historia los unos con los otros, con subidas y bajadas, como cualquier otra familia. Con fortuna, ha habido un extraordinario crecimiento en la familia espiritual y unidad en los últimos veinte años, signo seguro del trabajo del Espíritu Santo y de la intercesión del Padre Judge, de la Madre Bonifacia y de la Doctora Margaret Healy.Como en cualquier familia, hay cierta resistencia a adelantar en esta dirección. Muchos no han tenido formación en cuanto a ACM. Otros se sienten inconformes trabajando con mujeres. Incluso otros tienen dificultades tratando con sacerdotes. Sin embargo, el Espíritu Santo nos ayuda a trabajar en estos y en otros asuntos, y nosotros tenemos la voluntad de intentarlo.Pero aún con todo lo anterior, podemos decir que somos “una familia trabajando en la Iglesia” porque tenemos una misión común, trabajar por la Preservación de la Fe, ante todo entre los pobres y abandonados, ayudando a todo Católico a ser un misionero en la providencia de su vida diaria.Esta misión común se manifiesta en cualquier lugar en donde dos o más ramas de la FCM colaboran en una misión particular o trabajo apostólico. Esto está sucediendo más y más. Ejemplos se encuentran en casi cada región. Estas aventuras nos ponen aparte en la iglesia y han producido muchos frutos y gracias. Otros pueden ver a nuestra familia espiritual. Muchos jóvenes en especial, la encuentran atractiva.Y aún así quedamos cortos respecto de la visión del Padre Judge, al restringir nuestras ideas de “Misión con la FCM ” al concepto anterior, y esto es importante. Él pensó en grande. En una conferencia para la Familia del Cenáculo Misionero, en Pentecostés de 1924, el Padre Judge nos desafió:Tenemos que hacernos esta pregunta nosotros mismos: ¿cuánta extensión alcanzaremos con los métodos que estamos adoptando? Lo bueno se expande. ¿Se extenderán estos métodos, sistemas y movimientos, para reunir e infundir un espíritu misionero en el cuerpo Católico en general? Si no, me parece que son inútiles y por el contrario, estamos enseñando a unos pocos lo bueno, cuando la necesidad es universal... ¿Qué se debe hacer para inspirar, para provocar, para liderar dentro del trabajo misionero, el todos los días del Católico en la providencia de todos los días de su vida? ... ¿Cómo podemos hacer que la gente se dé cuenta que ellos son la Iglesia Católica en la providencia de todos los días, y que ellos son responsables por la Iglesia, que tienen que actuar por la Iglesia, ser vigilantes con sus intereses y abogar por su causa?... Si todo esto se puede llevar a cabo, entonces cada uno de estos molestos problemas será solucionado (MCM, p.226)Hacer misión con la Familia del Cenáculo Misionero es propagar un espíritu apostólico tan amplio como sea posible, desafiante, integrante, alentador y afianzante del apostolado laico a través de la Iglesia, no sólo de quienes son miembros de nuestra parroquia misionera o de aquellos con quienes colaboramos.Este es un mandato grande. ¿Cómo llevarlo a cabo o tan sólo intentar hacerlo? ¿Qué métodos podemos emplear? El Padre Judge y los pioneros del Cenáculo usaron la revista El Mensajero del Espíritu Santo. Esa fue su manera de hacerlo tan amplio como fuera posible en la Iglesia en los Estados Unidos. Hoy nuestro alcance es aún más amplio. Ahora tenemos nuevas y mejores herramientas, tales como el Internet a nuestra disposición. Así, que la pregunta que él hizo en 1924, es válida para nosotros en el 2004: ¿cuánta extensión alcanzaremos con los métodos que estamos adoptando? Cualquiera que sea la respuesta, sólo podemos esperar encontrarla como “una familia trabajando junta en la Iglesia”
Preguntas para la reflexión:¿Qué fue lo que más te motivó de la anterior reflexión? ¿Por qué?
¿Qué valor encuentra cuando ve “a una familia trabajando junta en la Iglesia”?
¿De qué modo se siente llamado a hacer Misión con la Familia del Cenáculo Misionero?