REFLEXION MENSUAL - COMITÉ DE LA VIDA ESPIRITUAL
MAYO 2006
“INTEGRANDONOS COMO UNA CONGREGACION INTERNACIONAL”
POR DOMINGO RODRÍGUEZ ZAMBRANA, S.T.
INTRODUCCIÓN Fue el eminente teólogo Karl Rahner, SJ quien hablando del Concilio Vaticano II, señaló que la experiencia para la Iglesia fue tan dramática y traumática como cuando los Judíos dejaron la Sinagoga en su proceso de aceptar el Cristianismo. También como cuando estos mismos Judíos tuvieron que aceptar que los Gentiles eran llamados al mismo bautismo que ellos. Me atrevo comparar nuestro proceso de internacionalización como Congregación fundada en Norte América, con esa misma experiencia. El trauma conlleva posible negación (denial), rechazo y resistencia al proceso normal de integración, que todo Siervo Misionero tiene que vivir en este momento de nuestra historia. La experiencia es ineludible.
LO QUE HAY QUE TOMAR EN CUENTA El momento histórico que vivimos como Congregación religiosa debe de ser tomado en cuenta para poder responder a él adecuadamente. Es el Espíritu quien nos guía, pero no en contra de nuestra voluntad. Esto quiere decir que todos debemos de asumir una postura de apertura, de humildad y sumisión ante el llamado del Espíritu. Es el eterno vivir en actitud de conversión.
Debemos tomar en cuenta que el cambio de ser una congregación norteamericana a una de carácter internacional, se nota de inmediato por el cambio de la membresía. Eso podemos decir, es lo que es más evidente y lo más fácil. Lo que es más difícil notar y aceptar es que lo que ha cambiado en realidad, es la cultura de la Congregación. Detrás de una lengua diferente, unas caras y facciones distintas, un relacionarse no familiar, está toda una mentalidad, sentir, pensar, vivir muy distinto a lo acostumbrado. La cultura es a la vida, lo que la piel es al cuerpo, dice el antropólogo Anthony Gittings, CSSp. Nos alteran la cultura de la Congregación y nos sentimos literalmente “despellejados”. Eso siempre será doloroso e insoportable, a menos que consciente y abiertamente aceptemos el proceso de cambio y crecimiento.
Cultura abarca la totalidad de la vida. Se manifiesta a modo más dramático, en lo que los antropólogos sociales llaman el “etnocentrismo”. O sea, la tendencia de mirar, entender y juzgar la vida de los demás desde tu realidad conocida y vivida. Se caracteriza por la aceptación de todo aquello que “se parece a ti” y el rechazo de lo que es diferente a ti. Esta es la fuente de los prejuicios y racismos que tanto nos perjudican.
POSIBLES REACCIONES Ante la experiencia de un grupo cultural diferente al tuyo, que por designios del Espíritu, como ya señalamos, se convierte ahora en parte de tu vida religiosa, existen tres posibles reacciones. Te puedes “huir” o escapar, haciéndote creer que la vida continúa normal, “que aquí no ha pasado nada”. Como consecuencia, empiezas a vivir al margen de los demás, y desde tu enajenación, justificas tu postura con críticas y juicios negativos acerca de la Congregación que ha permitido tal situación indeseada. Como segunda posibilidad, podrías aceptar a los recién llegados, pero exigiendo que éstos, los que son diferentes a ti, se acomoden en todo a tus expectativas. O sea, que se asimilen a tu cultura. Existe una tercera opción que es la que confiamos se logre en el proceso de nuestra experiencia de internacionalización, que es la integración. Esta se distingue por una actitud de apertura ante las diferencias que existen entre los “nosotros” y “ellos”, reconociendo que “nosotros” tenemos elementos muy buenos en nuestra cultura y “ellos” también. Al mismo tiempo admitimos que tanto “nosotros” como “ellos” tenemos elementos negativos que tenemos que identificar y superar. Nos proponemos entonces a caminar juntos, en un proceso de aprendizaje, a un dedicarnos a crecer juntos en la experiencia de la diversidad, con gran paciencia y disponibilidad…y por supuesto, siempre guiados por el Espíritu.
ENCARNANDO EL CARISMA Fue el líder negro Moses Garvey quien en todo el furor del movimiento Afro-americano, señaló, “Un pueblo que no conoce su historia es como un árbol sin raíces”. Y aplico esa sabiduría a la realidad nuestra como Congregación en transición. Tenemos que conocer nuestra historia, sí, la historia que le da fundamento a nuestro Carisma. Un árbol bien enraizado, por darle seguimiento a la analogía, no se afecta ante el azote de vientos adversos. Nuestro Carisma, bien cimentado en nuestra historia, no se pierde ante la experiencia de otras culturas. Al contrario, se abre a las múltiples posibilidades de recibir otros “injertos” que lo enriquecen. Integrándonos como Siervos Misioneros que por los injertos del Espíritu ahora a encarnado su Carisma en otras culturas, implica una docilidad, un “aprendizaje creativo”. Aprendemos a ser internacionales solo con creatividad…queriendo decir que no insistimos en repetir estilos y maneras de pensar, sentir y vivir que son ya inapropiados. Creatividad implica un estar alerta, un visionar, un adaptar, un atreverse.
LO QUE HAY QUE EVITAR Ser internacional es cambiar la cultura de los Siervos Misioneros, como ya señalamos. Esto no ocurre de la noche a la mañana, es un proceso intencional de adaptación donde se respeta la particularidad y peculiaridad de cada miembro. Integración no es “americanización”, no es dominación de ningún grupo sobre otro, no es patrocinar al otro. No es un juego de poder. Es un aceptar que nuestra Regla de Vida es lo que tiene que constantemente darnos el poder de vivir el Carisma, acomodándonos a sus múltiples expresiones, de la manera que al Espíritu se le antoja.
APASIONADOS ¡Es fascinante vivir en estos momentos de nuestra historia, con todos los retos que eso conlleva! Convencidos que es el Espíritu quien nos lleva de la mano, nos damos con diligencia a la conversión personal como única alternativa. Tratamos de vivir con pasión las maravillas que nos hacen mejores Siervos Misioneros. A cada paso nos adueñamos del proceso de expansión del Carisma y le susurramos al corazón las palabras de nuestro Fundador:
“Piénsenlo bien, háganse responsables del futuro del Cenáculo, recuerden que como ustedes son, otros serán…”
PARA LA REFLEXIÓN:
1. ¿Cuáles son algunas de tus reacciones iniciales al reflexionar en este tema? ¿Por qué crees que te sientes así?
2. Describe en breve cuáles tú crees son algunas de las características de la cultura S.T. norteamericana, mexicana, colombiana, caribeña. centroamericana, etc.
3. Amplia el concepto de un “aprendizaje creativo”, añadiendo otras implicaciones.