Relexion Mensual:
Abril 2005
Reflexiones Sobre la Plegaria Compartida
Rvdo. Sidney Griffith, S.T.
Los elementos esenciales de la vida del Siervo Misionero de la Santisima
Trinidad incluyen la oracion y fe compartida." (Actas XII , Cenaculo
General de los Siervos Misioneros de la Santisima Trinidad, 2003, 1
Resolucion)
Como punto de partida para una reflexion sobre la oracion, las palabras de
Hans Urs von Baltasar plasmadas en el comienzo de su muy leido libro
simplemente titulado Oracion, parecen particularmente aptas. El escribio,
"Rezar es dialogar con Dios, no es un monologo delante de el... (es) una
conversacion durante la cual la palabra de Dios tiene la iniciativa y
nosotros, no somos mas que escuchas". (pp. 14-15) Significa que Dios
inicio el dialogo con nosotros en las palabras de las Escrituras y que
continuo el dialogo en la persona de la Palabra de Dios, hecha carne en
Jesus de Nazareth, quien nos condujo al Evangelio y a los sacramentos. De
acuerdo con Von Baltasar, aprendemos a rezar con la Biblia en la mano.
Dice, "Cuando contemplamos las Escrituras aprendemos como escuchar con
propiedad, y esta manera de escuchar es la original bienvenida de toda
vida cristiana y de oracion" (p. 31). Sigue entonces por nuestra
parte, que la oracion es ante todo una respuesta, nuestra respuesta a una
conversacion iniciada por Dios mismo, lo que por su misma naturaleza es
"compartido".
La plegaria en la vida publica de la iglesia tiene la misma calidad. Bien
sea la Liturgia de las Horas o la Liturgia de la Eucaristia, son por
naturaleza momentos de levantar nuestras mentes y corazones a Dios, en
solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en la fe, asi como escuchar
juntos la palabra de Dios y responder a esta. En la Liturgia de las Horas,
en donde rezamos en nombre de y por toda la iglesia, las palabras de los
salmos llegan a nuestros corazones como las palabras mismas de Cristo.
Nosotros, como su cuerpo mistico, somos quienes las declaramos en nuestros
tiempos, ya que El las declaro a menudo durante su tiempo de vida en la
tierra. Recordemos que en el Nuevo Testamento, el libro de los Salmos es
el mas citado del Antiguo Testamento, y en los Evangelios, versos de los
salmos son a menudo encontrados en los propios labios de Jesus. Asi que
cuando rezamos los Salmos, estamos haciendo de una manera muy real las
propias oraciones de Jesus, y como sus palabras modelan nuestras
conciencias, nos ayudan a formar en nosotros de la misma manera que
formaron en Jesucristo, tal como San Pablo gustaba de expresarlo
(Filipenses 2:5).
En su Pan en el Destierro, Thomas Merton escribio, "Los salmos llevan
nuestros corazones y nuestras mentes a la presencia del Dios vivo" (p.5)
Pero tambien nos llevan en la meditacion a la presencia de nuestros
hermanos y hermanas vivos en la iglesia a traves de todo el mundo. Como
los propios canticos de Jesus llenos de gozo, plegarias, lamentos e
incluso de maldiciones, cuando los salmos expresan sentimientos que no es
el nuestro, cuando los estamos rezando, ellos nos llevan mas alla de
nosotros mismos y de nuestras propias preocupaciones personales. Nos
permiten dar voz, en el nombre de Cristo, a las plegarias de anhelo,
sufrimiento o regocijo de aquellos cuyas circunstancias no les permiten
una voz propia en ese momento. Rezando los Salmos a la manera Cristiana,
rezamos en solidaridad los unos con los otros, y con los elegidos de Dios,
compartimos realmente la oracion. Recuerdo un dia hace an~os, en
Jerusalen, cuando aborde un autobus que iba desde mi apartamento hasta mi
oficina en la Universidad Hebrea. Tuve la oportunidad de leer la parte de
la oracion del medio dia de la Plegaria de los Cristianos. Un Judio
Hasidic tomo asiento a mi lado y tambien empezo a leer sus plegarias, mire
sobre su hombro y ambos estabamos rezando el mismo Salmo, !el en hebreo y
yo en ingles! La experiencia me dio un nuevo sentido de solidaridad
religiosa y de plegaria compartida.
La Liturgia Eucaristica, la plegaria de la iglesia que nos llama juntos
como el Pueblo de Dios, es el auge de la oracion compartida. En la
Liturgia de la Palabra escuchamos la iniciativa que toma Dios para
dirigirnos y nosotros respondemos en comunidad. En la Liturgia propia de
la Eucaristia somos llevados juntos, en solidaridad los unos con los
otros, de la misma forma que cuando recibimos dentro de nosotros el pan y
el vino que se ha convertido en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. En
comunion con el, nos volvemos en comunion con todos los bautizados que
comparten Su mesa. No ha de asombrar entonces que el Padre Judge hablara
de manera tan enternecedora de la Eucaristia como del sol y centro de la
vida del Cenaculo, palabras que han sido incluidas en nuestra Regla de
Vida. Es como pueblo de la Eucaristia que venimos juntos en comunidad,
como hermanos y hermanas en la familia del Cenaculo, para ofrecernos a
nosotros mismos para la obra de la iglesia. La Eucaristia que es
participacion suprema, nos inspira a una mas profunda participacion de
nosotros mismos, unos con otros, en la vida de familia.
La familia que ora unida, permanece unida, dice el viejo adagio. Es una
verdad trillada porque es verdad. Y creo que es la verdad que esta
escondida en la admonicion que a menudo escuchamos para comprometernos en
la oracion compartida. Pensamos en este contexto de plegaria compartida
como el llevar la voz de las palabras en nuestro corazon, al oido de
quienes estan congregados con nosotros en las reuniones comunitarias. Eso
es con certeza un instante de plegaria compartida. Pero orar puede ser en
verdad compartido de esta manera, solo porque quienes participamos en ello
somos ya gente que ha compartido primero en las plegarias de la iglesia,
que son el compartir de la propia Palabra de Dios, en el sacramento de Sus
palabras, en su presencia personal y respondiendo con todos
nuestrocorazon. Para mi, esta manera de pensar, trae la plegaria
compartida de la liturgia, en una via muy real dentro de la plegaria
compartida de nuestras vidas juntas en comunidad.
Preguntas para la reflexion
1.- Que tanto valoro rezar en y con la comunidad?
2.- Como podemos enriquecer nuestro compartir en la oracion y la fe?