Reflexion Mensual - junio 2005
SIGNOS DE LOS TIEMPOS
Roberto Mena Zelaya, S.T.Una de las actitudes caracteristicas de la Iglesia despues del Concilio es aquella de particular atencion a la realidad humana, considerada historicamente; esto es, a los hechos, los eventos, los fenomenos de nuestros tiempos. Una expresion del Concilio ha entrado en nuestros habitos: aquella de discernir "los signos de los tiempos". Esta expresion tiene una reminiscencia evangelica remota: ?No pueden leer los signos de los tiempos? Jesus una vez pregunto a sus oyentes hostiles y que no ponian atencion (Mt.16,4). El Senor estaba aludiendo entonces a los milagros que hacia, y que indicaban la llegada de la hora mesianica. Pero ahora la expresion tiene un nuevo significado de gran importancia, dentro de la misma linea. Fue usado de hecho por el Papa Juan XXIII en la Constitucion Apostolica que convoco al Concilio Ecumenico Vaticano Segundo, cuando despues de observar las condiciones espirituales tristes del mundo contemporaneo, deseo que se re-encendiera la esperanza de la Iglesia, escribiendo: "Queremos poner nuestra confianza en el divino Salvador que nos exhorta a reconocer los signos de los tiempos, para que podamos ver en medio de la oscuridad indicaciones numerosas que parecen anunciar mejores tiempos para la Iglesia y la humanidad"(A.A.S. 1962, p.6). Los signos de los tiempos son, en este sentido, portentos para mejores condiciones.
Juan XXIII y el Concilio
La expresion ha pasado en los documentos conciliares (especialmente la constitucion pastoral "Gaudium et spes #4, #10, #11 y luego en los nos. 42 y 44; y en el Decreto de la Actividad de los Laicos#14; Sacrosantum Concilium #43, etc.)
Esta frase "los signos de los tiempos" ha tenido un uso comun y profundo a la vez en significado en la interpretacion teologica de la Iglesia Contemporanea. Esta historia considerada en sus lineas principales, ha ofrecido a los Cristianos oportunidad para reflexionar, asi como la invitacion a descubrir un plan divino en ella. Lo que es "la historia sagrada" se identifica con un pensamiento divino, con una economia trascendente, en el curso de los eventos que guian y se derivan de Cristo. Pero este descubrimiento es uno subsecuente. Es una sintesis de las formulaciones que son a veces cuestionables, hechas por un maestro cuando los eventos son pasados y pueden ser considerados en una perspectiva general, y algunas veces ubicados deductivamente en un contexto ideologico derivado de fuentes doctrinales, no del analisis inductivo de los eventos en si mismos. Por el contrario, el pensamiento moderno es invitado a descifrar en la realidad historica, particularmente el presente, los "Signos" que son las indicaciones de un significado que va mas alla de lo grabado por un observador pasivo. Esta presencia del signo en las realidades percibidas por nuestra inmediata consciencia nos puede llevar a una larga reflexion. En el campo religioso el signo juega un importante papel. El reino de Dios no es ordinariamente accesible a un conocimiento directo, experimental e intuitivo, pero por medio de los signos (como el conocimiento de Dios es posible para nosotros a traves de la introspeccion de las cosas, que asumen el valor de un signo (Rm. 1,20). Asi el orden supernatural es comunicado a nosotros a traves de los sacramentos, que son signos visibles de una realidad invisible. Asi tambien nuestro lenguaje humano encuentra su expresion por medio de la fonetica o los signos escritos convencionales a traves de los cuales son transmitidos. En todo el universo creado podemos encontrar signos de un orden, un pensamiento, una verdad que puede actuar como un puente metafisico( que va mas alla de la realidad fisica a lo inefable pero el mundo del "dios desconocido"(Hch. 17,23ss: Rom. 8,22; Lumen Pentium #16). En la perspectiva que estamos considerando ahora, es una cuestion de detectar "en lo tiempos ", que es en el curso de los eventos, en la historia, aquellos aspectos, aquellos "signos" que pueden darnos alguna indicacion de una Providencia inmanente (este es un pensamiento habitual para las mentes religiosas), o pueden ser indicaciones para nosotros (y eso es lo que nos interesa ahora) de alguna conexion con el "Reino de Dios", con su accion secreta, o aun mejor para nuestro estudio y nuestra obligacion- con la posibilidad, la disponibilidad, la exigencia de una accion apostolica. Estas indicaciones nos parecen mas propiamente "los signos de los tiempos".
El mundo es un libro
He aqui una serie de importantes e interesantes conclusiones: el mundo se convierte en un libro para nosotros. Nuestra vida de hoy muy ocupada con la vision continua del mundo exterior. Los medios de comunicacion han crecido mucho, y se han vuelto muy agresivos, que nos mantienen ocupados, nos distraen, nos sacan de nosotros mismos, nos vacian de nuestra conciencia personal. En esto tenemos que ser cuidadosos. Podemos pasar de la posicion de meros observadores a ser criticos, pensadores, jueces. La actitud del conocimiento reflexivo es de gran importancia para el alma moderna, si quiere permanecer un alma viviente, y no solo una pantalla para las miles impresiones a las cuales es sujeto. Y para nosotros religiosos este acto de reflexion es necesario, si queremos descubrir "los signos de los tiempos", porque el Concilio ensena (Gaudium et Spes #4), la interpretacion de los tiempos, esto es de la realidad empirica e historica que nos rodea y hace impresiones en nosotros, debe ser hecha "a la luz del Evangelio". El descubrimiento de los "signos de los tiempos" es un hecho de la conciencia cristiana. Resulta de la comparacion de la fe con la vida, no de sobre-imponer artificial y superficialmente un pensamiento devoto en los casos de nuestra experiencia, pero mas bien mirar en que casos postula por su dinamismo intrinseco y algunas veces por su propia inmoralidad un rayo de fe, un mundo evangelico que los clasifica y los redime. Este es el descubrimiento de los signos de los tiempos que toma lugar cuando espontaneamente encontramos planes mas altos, que conocemos que son cristianos y divinos (como la busqueda de la unidad, la paz, la justicia), y donde la accion apostolica nuestra coincide con el desarrollo de circunstancias favorables, indicando que el tiempo ha llegado para un paso simultaneo hacia el reino de Dios en el reino humano.
El metodo a seguir.
Este metodo nos parece indispensable para prevenir ciertos peligros, a traves de los cuales la busqueda fascinante de los signos de los tiempos nos puede exponer. El primer peligro es el del profetismo carismatico, que a veces degenera en discriminacion, confiriendo a interpretaciones milagrosas y a coincidencias insignificantes. Apertura para descubrir facilmente los signos de los tiempos que nos puede hacer olvidar la ambigedad, en muchos casos de la evaluacion de hechos observados, atribuyendo al "Pueblo de Dios", es decir a cada creyente la posibilidad de descifrar los signos de la presencia de Dios y su proposito (Gaudium et Spes #11). El "Sensus fidei" puede conferir este don de la sabiduria pero la asistencia del magisterio puede ser providente y decisiva, cuando la ambigedad de la interpretacion merece ser resuelta ya sea en la certeza de la verdad o en el beneficio del bien comun.
El segundo peligro es la pura observacion fenomenal de los hechos que desea obtener indicaciones de los signos de los tiempos. Esto puede pasar cuando estos hechos estan clasificados en un esquema puramente tecnico y sociologico. Nosotros sabemos que la sociologia es una ciencia de gran merito en si mismo y para el proposito que nos interesa, esto es, la busqueda de un significado indicativo y alto de los hechos por si mismos. Pero la sociologia no puede ser un criterio moral independiente que no puede reemplazar la teologia. Este nuevo humanismo cientifico puede militar en contra de la autenticidad y la originalidad de nuestra vida religiosa y sus valores sobrenaturales.
La vigilancia cristiana.
Otro peligro puede provenir de considerar el aspecto historico de este problema como predominante. Es verdad que el estudio de la historia es el estudio del tiempo, y nos trata de explicar por sus signos caracteristicos de la vida religiosa. Para nosotros consiste esencialmente en el evento central de la presencia historica de Cristo en el tiempo y en el mundo, del cual se deriva el Evangelio, la Iglesia y su mision de salvacion. Esto es, el elemento que no se puede cambiar con el tiempo en los cuales aparecen los "Signos" que no la distorsionan, pero dan una idea de ellos y que llega a su plenitud en la humanidad peregrina (cf. Chenu, "Les signes des temps" en Nouvelle Revue Theologique. 1.1.65 p. 29-39).
Preguntas de reflexion:
Pero esto meramente nos llama a poner la atencion y estudiar "los signos de los tiempos", que demuestra la sagacidad y modernidad de nuestro juicio cristiano de nuestro apostolado en medio de la corriente de transformaciones barriendo el mundo contemporaneo.
?Es el antiguo mandato del Senor algo que solemos recordar: "Mantenganse vigilando" (Lc. 21,36)
? Es la vigilancia cristiana nuestro arte en discernir los signos de los tiempos: medios de comunicacion, peliculas, participacion de la mujer en la Iglesia, etc.?
?Cuales eran los signos de los tiempos que enfrentaba el Padre Judge y cuales son los nuestros hoy?