COMITE DE VIDA ESPIRITUAL

Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad

Reflexión del mes: Febrero 2004


HACIA UNA IDENTIDAD DEL SIERVO MISIONERO: Su contexto social, su misterio y el enclaustrado molusco Nautilo

Padre Shaun McCarty, S.T.

 
Nuestra identidad como Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad se ve realizada cumpliendo el propósito de la Familia del Cenáculo Misionero, la cual consiste en dar gloria al Dios Trino. XII Cenáculo General, Resolución #1.

Introducción

El Hermano Marista Sean Sammon ha publicado recientemente un libro titulado Religious Life in America: A New Day Dawning,(Vida Religiosa en America, Un Nuevo Amanecer) en el cual caracteriza a la vida religiosa en los Estados Unidos como pasando por un período de ‘esclarecimiento', y que ha creado una crisis de identidad desde 1950 en algunas congregaciones religiosas. El propósito del libro no es buscar acuerdo ni consenso, "mas bien es fomentar futuras discusiones y tal vez acciones que realcen el proceso de renovación". El autor plantea la pregunta: ¿Qué hace a nuestra vida diferente de otras vidas igualmente válidas de vivir el Evangelio? Luego sugiere enfrentar el reto de formar una identidad, respondiendo creativamente al llamado y llevando hasta las últimas consecuencias nuestra pasión por Jesús y por el reino de Dios, aún en medio de las diversas teologías y de las diversas expresiones de la vida consagrada.

Estas reflexiones se ofrecen con la esperanza de expandir la discusión en lo que concierne a la identidad de los Siervos Misioneros.

Empiezo con la premisa: nosotros hemos descubierto y enriquecido nuestra identidad a través de la hermandad. Después, exploro diversos contextos sociales y algunos términos relativos que pueden ayudar en el proceso de encontrar la identidad de los Siervos Misioneros . Concluyo con unas consideraciones sobre el carisma como el misterio que debe ser vivido, y no como un problema que debe ser resuelto.

Contexto Social para la identidad del Misionero Trinitario

Familia del Cenáculo Misionero: Una familia apostólica compuesta de cuatro ramas (dos laicas, dos religiosas) las cuales han sido llamadas por Dios a ser misioneras en la iglesia. (Regla de vida #2) El Padre Judge reconoció el valor de la familia trabajando en la iglesia en estas palabras: "Yo espero y ruego porque sus asuntos lleguen a estar tan correlacionados que dependan los unos de los otros, que no puedan estar los unos sin los otros y que comprendan que se necesitan los unos a los otros" (MF 850-53)

Esta relación parece ser constitutiva de nuestra identidad como miembros de las respectivas ramas de la familia. Aunque cada rama de la familia disfruta de autonomía de gobierno, todas se encuentran firmemente unidas por un espíritu de afinidad que ha sido descrito así:

".... un espíritu semejante al de Cristo en la ‘fe trabajando a través del amor' (Gal 5:6) Confesamos en nuestros corazones los misterios de la fe: la Trinidad, la Encarnación, y la permanente presencia del Espíritu Santo. Aspiramos a un reconocimiento devoto de estos misterios, tan grande, que nuestra fe interior profundamente personal, no tenga sosiego hasta encontrar su expresión en las buenas obras y los cambios, nutriendo nuestra vida de fe y dando frutos en apostólica santidad" (Regla de Vida #9)

Se ha dicho que cada misterio es una revelación del Reino, en la mismísima persona de Jesús. (Juan Pablo II, Rosario de la Vírgen María, #21)

Extensión de la Familia Vicentina: se refiere a todos los grupos cuyo estilo de vida y apostolado han sido inspirados por lo que hoy se llama "El carisma Vicentino". Como Vicentino, el Padre Judge fundó a La Familia del Cenáculo Misionero claramente formada desde su rica herencia Vicentina y nos la dejó como aporte a nuestro propio legado espiritual. En sus propias palabras:

"La vida de San Vicente tiene un especial significado para los hijos del Cenáculo... Nosotros lo miramos como a un padre..... abogamos para que en nuestros corazones y en el corazón del Cenáculo pueda estar el gran amor a Dios que lo distinguió a él; que podamos guardar nuestra virtud con humildad, que la pasión inflame nuestros corazones, que el desaliento en la contienda con la naturaleza pueda ser repudiado, y que nos inunde un entusiasmo ardiente por los pobres y por aquellos abandonados espiritualmente. ¡Qué mayor gracia bendita... puedo yo desear fervorosamente, a que el espíritu de San Vicente de Paul pueda estar con ustedes!" (MF/652/653)

Podemos describir el carisma Vicentino como un estilo de vida Cristiana en la Iglesia y en el mundo, que modela las relaciones y las acciones de aquellos que lo reciben. Es la forma de ser y de tener una misión (¿O es la misión lo que nos mueve?)

Dentro de los elementos unificadores de la Familia Vicentina Extendida, se incluyen los siguientes:

La centralización en Jesucristo, evangelizador de los pobres: el fundamento de la misión Vicentina;
El esfuerzo por vivir y servir manteniendo un estilo de vida tan simple y humilde que se encuentre cercano al de los pobres;
El servir a los pobres mediante contacto personal directo;
El considerar a los pobres como ‘nuestros amos y señores'
El permitirnos ser evangelizados por los pobres;
El aceptar que el carisma Vicentino es un carisma misionero, por tanto, debemos ir a donde está la mayor necesidad y a donde se encuentran los más pobres.
Son actitudes fundamentales del carisma: la disponibilidad y la movilidad.

Naturalmente, existen diferencias dentro de la Familia Vicentina Extendida. Ninguna asociación puede contener todas las riquezas del espíritu Vicentino. Los diferentes grupos, igual que el nuestro, tienen diferentes historias, diferentes maneras de trabajar con los pobres, diferentes matices dentro de su espiritualidad. Los esfuerzos por establecer la Familia Vicentina Extendida no se han hecho buscando homogeneizar a las diversas instituciones, sino desarrollando un mutuo entendimiento, apoyo y colaboración (Ver la directiva de Benjamin Romo, C.M. titulada "Unifying Elements in the Vincentian Family," y reimpresa en Vincentiana 2002.)

Pregunta para reflexionar: ¿Cómo afecta a nuestra identidad de Siervos Misioneros el ser parte de la Familia del Cenáculo Misionero y de la Familia Vicetnina Extendida?

El Carisma como Misterio

En el contexto de la fe Cristina, nos referimos a misterio como "verdad escondida que ha sido revelada; algo inabordable que nos invita a entrar; algo desconocido que ofrece un verdadero entendimiento" ("Mystery," The New Dictionary of Theology, 688). Más sucintamente, misterio se refiere a lo "infinitamente conocible', no mediante nuestra comprensión intelectual, sino por la experiencia. "Conocer" los misterios de la fe va mas allá de observarlos como simple espectador, es reconocerse a sí mismo inmerso en ellos como participante.

Los misterios de la fe son evasivos: la experiencia bíblica de Dios nos invita a atraparlos, pero ellos eluden nuestro alcance y se oponen a la domesticación. Definitivamente no son sujetos para análisis, control u otras formas de manipulación.

Los misterios demandan por un lado, que no los hagamos tan inaccesibles, y por el otro, que tratemos de hacerlos más razonables o cómodos. Ellos pueden ser significativos y reveladores para la vida.

Mucha gente con educación religiosa es adepta a usar más el lenguaje racional, ¡que el lenguaje del misterio! Tendemos a idealizar a la razón. El misterio, es el alma de la creencia religiosa. La fe, está construida sobre verdades que trascienden a la razón. La mejor manera de aproximarse a ellos, es con una "ignorancia aprendida". Hemos estado enseñando a teorizar, a analizar, sintetizar, criticar, categorizar y consecuentemente, a sufrir con la ilusión de que todo puede ser entendido o explicado (una falacia del modo de pensar científico) Esto desafortunadamente, deja poco espacio para el misterio.

Batallamos con la inefabilidad de los misterios de la fe, tropezamos, nos revolvemos torpemente y balbuceamos tratando de encontrar palabras para las cosas que no podemos ver, pero que de alguna manera entendemos y no podemos explicar, cosas muy reales que se resisten a ser expresadas.

Quizás necesitemos aprender un "segundo lenguaje" del misterio que incluya parábolas, símbolos, rituales, paradojas, metáforas, aforismos, arte y finalmente silencios. Pocas cosas nos conducen más a vivir dentro del misterio que el silencio compartido. Juan de la Cruz nos dice: "El lenguaje que Dios mejor escucha, es el silente lenguaje del amor".

EL NAUTILO COMO MAGISTRAL MAESTRO

Hace un siglo el poeta americano Oliver Wendell Holmes capturó en versos algunas de las sabidurías del Nautilo. El Nautilo es un hermoso y esquivo molusco que ha fascinado por siglos a la gente. No se trata solamente de una bella concha, sino que él ha permanecido esencialmente igual a sus ancestros por millones de años, y debe su supervivencia especialmente a su concha espiralada, camuflada y resistente a la presión.Tiene tentáculos que husmean afuera la comida, y un diseño interno de recámaras independientes que actúan como tanques de lastre y le permiten subir y bajar verticalmente en el mar. ¡Directamente extraído de Julio Verne!

Su armoniosa forma combina funcionalidad y belleza. En la medida en que crece, el Nautilo se mueve adelante dentro de su concha expandible dejando secreciones que forman particiones detrás de su organismo carnal, creando una serie cada vez mas larga de recámaras, cada una creciendo en matemática consistencia. La recámara final, misteriosamente, es más pequeña.

Un delgado tubo (Sifúnculo) une a todas las recámaras como un salvavidas. Se cree que controla su flotabilidad, regulando la relación entre gas y líquido en las recámaras. Uno podría decir que el Nautilo se mantiene en contacto con su pasado. Cuando quiere estar solo se refugia en su concha, guarda sus tentáculos y baja una cubierta correosa sobre la abertura externa que funciona como una especie de trampa. Podríamos decir que a la vez provee y protege su propia soledad. 

El Nautilo es a la vez un organismo vivo y una concha protectora. Sin el organismo, se convierte en un simple fósil; sin la concha, la vida del organismo es imposible. Sin la flexibilidad y capacidad de adaptación de sus múltiples recámaras que cambian con su propio crecimiento, a lo mejor su desarrollo se vería truncado o aún peor, su vida sería imposible. Puede decirse entonces, que tanto el organismo vivo como la concha inanimada, existen en una especie de tenso equilibrio que beneficia al crecimiento del Nautilo.

Yo encuentro que esta maravillosa criatura marina puede ser una metáfora útil para reflejar la relación entre los elementos institucionales y los carismáticos en la tarea de la búsqueda de identidad en la vida y crecimiento de la iglesia, y de la comunidad eclesiástica (laicos y religiosos) en la misma. 

El Nautilo siente que el movimiento es vida, incluso cuando es peligroso, doloroso, asustador o amenazante, porque le permite confirmar que está vivo. Demuestra total confianza en la bondad de la creación.

Nosotros posiblemente preferimos comodidad, respuestas, predictibilidad y seguridad. De manera similar al Nautilo, hemos estado extrayendo minerales de las aguas espirituales de la gracia, inconscientes al hecho de que la siguiente recámara ya ha sido preparada para nosotros, pero tenemos recelo a abandonar el lugar en donde estamos cómodos. Holmes concluye haciéndonos esta invitación:

¡Construid las más encumbradas mansiones, Oh mi alma,
Mientras la breve estación pasa!
¡Dejad al pobre pasado!
Haced cada templo más noble que el anterior,
Separádlo del cielo con una cúpula más grande,
Hasta cuando todos seáis libres,
Cambiad vuestra pequeña concha, por la vida aventurera del mar.

Reflexión: ¿Dice algo de nuestra identidad como Cenáculo Misionero, ésta metáfora?


Algunos Términos Relacionados

Carismas. Regalos que el Espíritu Santo otorga a la Iglesia por intermedio de una persona o grupo de personas para el servicio de la propia Iglesia y del mundo.

Vida Religiosa (Consagrada). Un concierto de diferentes dones otorgados por el Espíritu Santo a la Iglesia, como apoyo a la ejecución de su misión, particularmente en términos de la revelación a Cristo en su misión salvadora (extendiendo el reino de Dios)

Identidad. Características individuales de cada persona o grupo de personas reconocidas como únicas; conocimiento de quién se es, y para dónde se va en la vida.

Gestalt. Una configuración o patrón de elementos que unificados como un todo, no pueden ser descritos como la suma de sus partes.

Crisis. Situación que demanda una decisión, y que puede presentar tanto peligro como posibilidad.

Crisis de identidad (Corporativa). Incertidumbre acerca de cómo un grupo se distingue y de dónde está su liderato dentro de la sociedad.

Misión. Envío hacia fuera para cumplir un propósito común.

Percepción Espacial. Es el umbral de algo nuevo; ni el uno ni el otro; un lugar de "gozo inconforme" como el preludio de una transformación.

Cultura. La forma de vida de un grupo de personas: comportamiento, creencias, valores y símbolos generalmente aceptados inconcientemente, y que han ido pasando mediante la comunicación y la imitación, de una generación a otra.

Signos de los Tiempos. Acontecimientos histórico-culturales que llaman a discernimiento y decisión, para determinar el liderazgo del Espíritu Santo.

Profecía. Don del Espíritu para discernir los signos de los tiempos, implicando ambos: la afirmación del don de vida y la oposición a lo que no lo es.