Comité de Espiritualidad - Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad

Reflexión Mensual - febrero 2006

 DIRECCIÓN ESPIRITUAL: UNA LUZ EN EL CAMINO
Dennis Berry, S.T.

 "Con el fin de estar más atentos a las luces e impulsos del Espíritu Santo en nuestro seguimiento a Cristo, se nos hace un llamado a mantener una dirección espiritual personal".  (Constitución #18)

           Como discípulos y apóstoles de Jesús, la ventaja de hacer un compromiso regular para conversar acerca de nuestro camino de fe con una hermana o hermano con experiencia en esta vida, es aparente. Nuestra Constitución nos urge a convertirlo en una prioridad. Aún así, para muchos de nosotros es difícil encontrar o hacer el tiempo para una dirección espiritual con una base de regularidad. La urgencia de las actuales demandas a menudo sobrecarga la bondad vital y de largo plazo de la dirección espiritual. He aquí cinco razones para hacer de esta antigua práctica una prioridad en nuestra vida misionera de hoy.

           Primero, solo un necio se toma a sí mismo como consejero. Anotan las Escrituras, "Solo un necio confía en sus propias ideas" (Proverbios 28, 26) A imagen y semejanza de la Trinidad, el Dios-Comunidad, de ordinario necesitamos cada uno de la sabiduría del otro. Precisamos compartir nuestra verdad, lo mejor que podamos entenderla, con otro ser humano que nos oiga con compasión, que nos afirme y nos rete. La soledad contenida en sí misma es mortal para el espíritu humano.

           Segundo, la dirección espiritual regular ofrece una vida más "alerta".  Tomar tiempo mensual para reflexionar en nuestras vidas es un sólido remedio para las premuras naturales de nuestros compromisos apostólicos. Esto nos permite la oportunidad de una pausa, de hacer el inventario de donde hemos experimentado la luz de Dios o la ausencia de Dios desde nuestra última visita, y compartir esto con el otro. Ello nos hace concientes a un nivel más profundo de nuestro ser y experiencia.

           Tercero, un honesto recuento de mi situación actual desanima la negación. Desde los tiempos de los Padres del Desierto, la llave para la guía espiritual ha sido compartir aquellas áreas de mi vida sobre las que menos deseo hablar. Un honesto recuento de mis luchas, temores, incertidumbres y tentaciones, es la ventaja de la dirección espiritual. Como un ejercicio que ayuda a desenmascarar las racionalizaciones y callados engaños que a menudo nos atrapan.

          Cuarto, la dirección espiritual me ayuda a descubrir la Voluntad de Dios, ahora. En nuestras vidas misioneras, de ordinario intervienen circunstancias y eventos que nos impelen a discernir con frecuencia en donde esta la guía de Dios en ese momento. El diálogo en la dirección espiritual, nos ofrece un foro que trae todo esto a la luz, escuchando con mayor atención la voz del Espíritu Santo y tomando decisiones con mayor seguridad y claridad.

          Quinto, la dirección espiritual es esencial en tiempos de crisis. Ya sean actos terroristas, desastres naturales o la violencia o el crimen y la guerra, necesitamos hablar con apertura a otros acerca de nuestra experiencia. Esto no es sólo una verdad sicológica sino también algo indispensable para la salud y la claridad espiritual. La lucha por descubrir y comprender la presencia y la voluntad de Dios en medio de tan insoportable dolor, agonía y pérdida, es una tarea atemorizante. No puede y no tiene que ser soportada en soledad. Más que nunca, en estos tiempos de crisis, necesitamos llenarnos de la experiencia de gracia de la dirección espiritual, en el seguimiento del "desnudo y abandonado Jesús del Calvario".
 

 PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN 
 

¿Cuál es mi propia experiencia de la dirección espiritual?
¿Cuáles son algunas de las bendiciones y gracias de la dirección espiritual en mi vida?
¿Cuáles han sido o son algunos de los retos de mantener una práctica regular de la dirección espiritual?