Comité De Vida Espiritual  

Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad

 Reflexión Cuaresmal: marzo 2004

 

EL CRISTO DESNUDO Y  ABANDONADO DEL CALVARIO

 Rev. Stephen Quinn, S.T.

 

Como personas comprometidas con el Cristo desnudo y abandonado del calvario, constantemente estamos llamados a re-encontrar nuestras vidas en las bases del  Evangelio. Actos del XII Cenáculo General de los Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad, Resolución 1, junio de 2003.
 
La cruz es un símbolo que nos provoca a amar, a adorar, a tener gratitud, a dar gracias, al servicio. La cruz es nuestra esperanza, nuestra alegría, nuestra paz y nuestro consuelo.  Padre Judge.
 
No quiero sentirme orgulloso mas que de la cruz de Cristo Jesús, nuestro Señor. Gálatas 6:14
 
El día que llegué al Holy Trinity, Alabama como un joven aspirante de ser miembro en la comunidad, mientras avanzaba por el camino hacia la capilla principal, quede impresionado por esa cruz altísima que estaba parada al frente y hacia la izquierda de la capilla, sin adorno alguno y desnuda.
 
En aquel entonces no lo sabía, pero esa cruz me introdujo a un aspecto importante de la espiritualidad de nuestro fundador, Padre Judge.  En el noviciado aprendí mucho más y aún todavía estoy aprendiendo de la importancia que Padre Judge le dio a la cruz. La cruz, para él y para nosotros que seguimos su carisma, es esencial para la comprensión de nuestra manera de vida en el  Cenáculo misionero.
 
Un escritor espiritual lo presentó, de esta manera "la devoción a la cruz," no es solamente una opción de una "devoción privada," o una "práctica ascética personal." Más bien, está en el corazón de las buenas nuevas del Evangelio, porque la cruz es el símbolo del amor salvífico de Jesús. Es el "sacramento" del amor de Dios por el mundo y de la plenitud de la respuesta humana a ese amor. La cruz no está colocada  en la periferia de la vida cristiana, sino en el mismo centro.  De modo que,
 
El Jesús crucificado, en su sufrido amor , está en el centro de nuestra fe, levantado por el Padre, lleno de vida. Toda espiritualidad verdaderamente cristiana, por lo tanto, está enfocada en el Jesús crucificado y resucitado.
 
Él es el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por El, un Cristo crucificado, resucitado desde la roca que fue rodada a un lado de la tumba y que está más vivo que antes.  Por fin el poder de la muerte fue vencido, lo grandioso de Dios no se encuentra  como energía devastadora y arrolladora, sino como el amor que salva y reconcilia. Jesús rompe el poder del pecado con su muerte y su resurrección – El acto fundamental del amor de Jesús.
 
Su amor nos perdona, cura y reconcilia, nos reúne, nos libera de nuestros egos distorsionados y nos da un verdadero sentido de pertenencia.
 

JESÚS LA IMAGEN DEL PADRE
El padre, el símbolo de ese amor - las vigas cruzadas del árbol las hacen el símbolo sagrado de nuestro amor por Jesús, nuestro amor del uno por el otro en comunidad, nuestro amor apostólico ofrecido a los que servimos. En nuestro libro de recurso leímos:
 
La primera imagen de Jesús, interior y espiritual que Padre Judge tenia era la de un Jesús que sufre. Como  miembros del Cenáculo meditando sobre  Jesús en la cruz, identificaban sus vidas con los varios misterios del cuerpo quebrantado del salvador.
 
Es importante que nos demos cuenta que el padre otra vez y otra vez dirige nuestra atención a la imagen del Cristo Coronado con espinas- - la imagen del Jesús sufriente. Él nos llama a la identificación con el Jesús que sufre. Él dice, nuestro Rey es el hombre de los dolores. Es nuestra gloria sufrir con El, el Cristo desnudo y desolado de Getsemaní y del Calvario.
 
Las palabras de San Pablo reflejan la mente y el corazón del padre: Tengan unos con otros las mismas disposiciones que estuvieron en Cristo Jesús, El, siendo de condición divina, no se apego a su igualdad con Dios, sino que se redujo a nada tomando la condición de servidor… se rebajo a si mismo haciendose obediente hasta la muerte y muerte en una cruz. Fil 2: 5-8.
 
El Santo Padre Juan Paul II escribe,
 
El resplandor de la Transfiguración nos prepara para lo trágico, pero a la vez glorioso evento del calvario... Los ojos de los apóstoles están fijos en Jesús quien está pensando en la cruz (cf. Lc 9: 43-45). Allí su amor virginal por el Padre y para toda la humanidad logrará su expresión más suprema. Su pobreza alcanzará la abnegación completa, su obediencia y la entrega de su vida.
Los discípulos están invitados a contemplar a Jesús levantado en la cruz. Es en la contemplación del Cristo Crucificado que todas las vocaciones encuentran su inspiración.
 
Siempre que el padre contempló a Jesús, él inevitablemente lo vio sufriendo, especialmente en sus dolores mentales. El padre vio al Cenáculo presente con Jesús en el huerto - de una manera que trascendió la limitación temporal. Aquí están las palabras del Padre,
 
Cuán bendecida es la persona que puede leer en el crucifijo las lecciones del amor de nuestro Señor. ¡Deja que te hable a ti! ¡Háblale! ¡Busca consejo de él! Deposita  tus preocupaciones y ansiedades en el sagrado intelecto de Jesús. Deposita lo que tú amas y lo que quieres en su sagrado corazón. Deposita lo que deseas lograr en sus sagradas manos, en aquellas heridas. Deposita tus luchas, tus muchos mensajes y visitas apostólicas para hacer el bien, coloca todo en las heridas de sus pies sagrados.
 
El padre escribe más,
 
Has tu consagración a través del amor, sí, pero especialmente el amor de un alma que sufre y que está adolorida por El y sus dolores. Déjala ser la reparación de amor. Déjalo a El, que está tan escandalizado hoy, darse cuenta que tú deseas hacer reparación y amar a los que rechacen su amor. Dejalo a El incluso ver este generoso amor encontrar expresiones en las obras buenas y en la buena voluntad para siempre hacer reparación.
 
La vida propia del padre atestigua elocuentemente la abnegación, el alcance apostólico a otros, el servir por el amor de Cristo. Claro está lo que dicen de él, que murió de agotamiento.
 
NUESTRA IDENTIDAD COMO PERSONAS COMPROMETIDAS CON EL CRISTO DESNUDO Y ABANDONADO DEL CALVARIO
Sugiero que la palabra "identidad" en este contexto nos toque en el mismo centro de nuestro ser y nos rete a una respuesta sincera de seguir a Cristo igual como El fue.  Cristo se vació por nosotros. Su acción fue llena y completa. Nuestra respuesta en  fe nos involucra en un seguimiento radical - libre y fielmente renovado, nuestra opción basada en los votos - es decir, un amor preferencial del Señor Jesús, unido y fortalecido por nuestros lazos, de unos por  otro, en la familia del Cenáculo, dándonos a nosotros mismo en un alcance de amor a los desamparados, los abandonados, y los marginados.
 
Citando al Padre, "Entre toda la gente, hay algunas criaturas favorecidas que Dios ha creado con un amor especial, con un pensamiento especial. El los escogió para ser hechos a imagen de su Hijo." No es la imagen del "Dios triunfante" o del Cristo imperioso y ascendente sino más bien la imagen del "Cristo coronado con espinas."
Es la imagen por la cual debemos esforzarnos. La imagen nos involucra íntimamente a "anularse," de un estar dispuesto a la conversión y a la transformación, quizás como Juan Pablo II nos invita – a comenzar de nuevo con Cristo, contemplando la cara de este Jesús – encendiendo el fuego que Cristo vino a echar en la tierra – en la centralidad de nuestra oración. 
 
Es importante recordar las palabras de nuestra Regla de Vida:
"De manera particular adoramos  en nuestro trabajo y en nuestras oraciones al Cristo del Calvario, desnudo y abandonado. Expresamos este amor al servir a los pobres y abandonados" (Núm. 10).
 
Y otra vez del artículo 20: "Nuestra oración no será una oración serrada y personal; ha de alcanzar el trono del Señor sólo y después de haber tocado los más lejanos rincones de la creación divina, después de haberse lamentado de cada miseria humana y después de haber alabado la bondad del Señor."
 
Otra vez tenemos las palabras del padre citadas en el artículo 39 de nuestra Regla de Vida:  "El espíritu apostólico es un espíritu poco común, valiosísimo, muy superior al  espíritu de un devoto común. Éste es el espíritu de aquellos grandes, abnegados, y sacrificados amantes de Jesús que lo dejan todo y se disponen a ir a cualquier parte."
 
Las palabras de San Pablo a los filipenses vienen a la mente:
 
"Todo lo tengo al presente por pérdida, en comparación con la gran ventaja de conocer a Cristo Jesús, mi Señor.  Por su amor acepté perderlo todo y lo considero como basura.  Ya no me importa más que ganar a Cristo y encontrarme en él, desprovisto de todo mérito o santidad que fuera mío, no por haber cumplido la Ley, sino por aquel mérito o santidad que es el premio de la fe y que Dios da por medio de la fe en Cristo Jesús.  Quiero conocerlo; quiero probar el poder de su resurrección y tener parte en sus sufrimientos, hasta ser semejante a él en su muerte y alcanzar, Dios lo quiera, la resurrección de los muertos." Fil 3:8-11.
 
Como apóstoles, compartimos "el acercamiento encarnacional de Cristo y su entrega a otros, buscando el bien para los que servimos, especialmente los pobres sin ninguna vana satisfacción personal, listos para el sacrificio personal a través de nuestros retrocesos y avances, nuestras propias luchas y dificultades así como los "éxitos."
 
Para siempre arriesgarnos más completamente a amar a Cristo por El mismo y a buscar la gracia de la simpatía, de la compasión y de la capacidad del sufrimiento con Cristo y con sus pobres y abandonados - qué desafío,  qué oportunidad para nosotros, los Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad. ¿Cómo estamos respondiendo a este reto?
 

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Referencias de las Escrituras para la Reflexión:
 
Lucas 9:23. Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y que me siga.  En efecto, el que quiera asegurar su vida la perderá, pero el que pierde su vida por causa mía, la asegurará. ¿De qué le aprovecha al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se perjudica a sí mismo?
 
Heb 12:2 Levantemos la mirada hacia Jesús, el que motiva nuestra fe y la lleva a la perfección.  El se fijó en la felicidad que le estaba  reservada, y por ella no hizo caso de la vergüenza de la cruz.
 
Gal 6:14 Por mí, no quiero sentirme orgulloso de nada, sino de la cruz de Cristo Jesús, nuestro Señor.  Por él el mundo ha sido crucificado para mí, y yo, para el mundo.
 
1 Cor 1:18 El lenguaje de la cruz no deja de ser locura para los que se pierden.  En cambio, para los que somos salvados es poder de Dios.
 
Col 1:19,20 Así quiso Dios que la Plenitud permaneciera en él.  Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe, y por él, por su sangre derramada en la cruz.
 
Para la reflexión personal/comunal:
 
1. ¿Cómo percibimos nuestra devoción al Cristo abandonado y desnudo del calvario que esta alimentando y fomentando nuestra identidad como Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad?
 
2. Reflexiona en este pensamiento: es solamente cuando uno está dispuesto a morir con Cristo que uno encuentra fuerza para vivir como su seguidor, y es solamente viviendo con Cristo que aprendemos a morir.
 
3. Comparte, de acuerdo a tus experiencias, prácticas y experiencias que te ayudaron mantener tu mirada fijada en el Cristo desnudo y abandonado del calvario.