SIERVOS MISIONEROS DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

COMITÉ DE VIDA ESPIRITUAL

 

Reflexión Mensual: Mayo de 2005

 

Desarrollo de la Salud Humana

Paul Michalenko, ST

 

 

            El enfoque de esta reflexión: “Las barreras a un saludable desarrollo humano que sirven como reto a nuestro apasionado deseo de ser fieles a la vida de los votos”. Mi primera respuesta luego de que se me pidiera preparar este escrito fue: ¿por qué fui a coincidir con éste tema? Puedo asegurar que fue el Espíritu Santo.

 

Antes de hablar acerca de barreras pienso que es importante intentar denominar qué es un saludable desarrollo humano. En mi trabajo con el Instituto de Formación Religiosa, me encontré un artículo que resume para mí lo que es salud. La salud puede ser vista como la calidad de la vida con la cual un individuo se mueve a través de cada día. Por lo tanto, un barómetro de salud, podría ser, examinar nuestra calidad de vida. En una escala de calidad de vida de uno a diez, ¿en dónde están ustedes? ¿Cómo viven? El autor continúa enumerando siete componentes o dimensiones  de la salud que producen esta calidad de vida:

Físicos: teniendo que ver con nuestra psicología, herencia, fortaleza inmunológica, resistencia.

Emocionales: cómo son nuestros sentimientos acerca de nosotros mismos, auto-estima, manejo del estrés, expresión de los sentimientos.

Espirituales: el descubrimiento de la aceptación personal y de los valores, la habilidad para experimentar conexiones fundamentales.

Intelectuales: cómo procesamos la información, cómo hacemos decisiones, cómo clarificamos nuestros valores.

Sexuales: intimidad, la habilidad para hacer conexión con otros, conocimiento y comodidad con la orientación de género sexual.

Sociales: construcción de relaciones, habilidades para la comunicación, perspicacia.

Culturales: disponibilidad para contribuir con nuestra comunidad, entendimiento y orgullo por nuestras etnias y nuestra herencia religiosa, voluntad para compartir nuestras habilidades y talentos.  Las siete dimensiones trabajan juntas, en armonía y balance, para producir ese sentido de calidad de vida y para lograr metas apropiadas. Están interconectadas como las siete cuerdas de una guitarra: no se puede tocar una sin afectar a las otras. Las metas apropiadas pueden variar con el tiempo de acuerdo con el diferente desarrollo de las necesidades y de los caminos individuales de vida. El camino de un religioso profeso es diferente en sus formas del de un hombre casado. El desbalance en nuestras vidas podría generar la necesidad de ajustes en nuestras metas. Un desplazamiento geográfico que lo distancie a uno de su apoyo social primario, hace surgir la necesidad de construir relaciones sociales. También una de las dimensiones de la salud, puede necesitar mayor atención en un tiempo particular del desarrollo en nuestra vida. Las ocupaciones de la adolescencia, son con certeza diferentes a las de la edad media y a las de la edad posterior.  El desarrollo de la psicología es una  ciencia muy reciente. Hasta no hace mucho pensábamos que nacíamos, vivíamos y después moríamos. Ahora, entendemos que tanto como estemos vivos, tenemos “trabajo” por hacer. Los siete componentes de la salud son ese trabajo. Algunas veces sentiremos que tenemos que lidiar con aquello, asentar tal cuestión, o que está terminado. Lo que venimos a entender es que nuestras vidas son como espirales, que de manera constante confrontamos las mismas cuestiones en diferentes escenarios de la vida, profundizando el entendimiento, la consciencia y “el trabajo” que ellas demandan. Sólo estamos terminados  cuando morimos. Sabemos que no hemos muerto cuando tenemos la facultad de reflexionar sobre nuestras vidas y de manera honesta examinar nuestra propia calidad de vida, o mejor aún, en trayecto con un amigo o con guía espiritual. Una retroalimentación honesta de aquellos a quienes conocemos, es un gran principio.

 

En el popular campo del crecimiento, del “entrenamiento para la vida”, las dimensiones de salud son a menudo el foco de la conversación. Un entrenador conduce al cliente a través de un proceso de toma de conciencia acerca de sus vidas y de las áreas que desean cambiar, mediante la toma de gran responsabilidad. El resultado es un “plan de juego” para una mayor calidad de vida. ¿Podemos aprender algo de ser así de abiertos y vulnerables?

 

Para mí la barrera al desarrollo de la salud humana, es no hacer el trabajo. Esto es, ignorar nuestra salud y nuestra calidad de vida. Hay muchas maneras de anestesiarnos a nosotros mismos, desde tener que negociar con cuestiones de crecimiento emocional, relaciones, conexión espiritual profunda y expansión intelectual. Nuestras ocupadas vidas, nuestras compulsiones y nuestros miedos, sin mencionar pasados resentimientos, contribuyen a nuestra falta de calidad de vida. Hace poco un estudiante africano me preguntó en clase, por mi opinión como “religioso viejo”, sobre si el celibato se hacía más fácil con la edad. Adivino que él no se da cuenta que en los EEUU, un religioso de cincuenta y cinco años es considerado un joven. Mi respuesta fue, que no necesariamente se hace más fácil, sino que tiene su propio “trabajo” para dirigir. Puede no ser acerca de tener sexo sino acerca de mantener y hacer crecer relaciones solícitas. Es acerca de tener a otros en tu vida con quienes intimar, que te conocen, te aman y con quienes puedes compartir cualquier cosa acerca de ti mismo. Es algo acerca de permanecer vivo. Es acerca de hacer tu trabajo.

 

Muchos de nosotros estamos prestos a evaluar la calidad de vida en organizaciones o comunidades. Hay reveladores signos de una falta de vida. Obsesiones con las propias sobrevivencias y necesidades, gente descontenta e infeliz, distanciamiento en las relaciones, falta de valor o de visión, son quizás unos pocos de esos signos. Aún las organizaciones son sólo una estructura. No tienen más salud sino la que sus miembros les traen. ¿Por qué escogerían los miembros traer insalubridad y falta de calidad de vida a la cultura que ellos han creado? Estamos tan saludables y vivos en comunidad, sólo como los miembros de nuestra comunidad escojan estar sanos y tener calidad de vida. ¿Podemos escoger traer esto para nosotros mismos, los unos para los otros, y para la gente a la cual servimos?

 

                      Preguntas para reflexionar

          ¿Cuál es la calidad de su vida?
          ¿Cuáles son las dimensiones específicas de salud que están pidiendo su atención en ésta época de su vida?

          ¿Cuáles son las barreras personales para volverse más vivo?

          ¿Qué puede hacer acerca de ello?